martes, 21 de noviembre de 2017

Anuncio Lotería de Navidad 2017...

Fantástico y emotivo anuncio el de la lotería de navidad de este año. Poético...

Nunca ha sido fácil defender ideas frente a los que ostentan el poder. Tampoco ignorar las ideas de los inferiores‬ fue lo más inteligente por aquellos que se creen con el poder.

lunes, 20 de noviembre de 2017

domingo, 19 de noviembre de 2017

19.11.2017... Entre libros...

Sé que hoy, según mi tradición natural, debía escribir sobre lo que algunos pueden llegar a entender como éxito y otros como fracaso; lo que lo es para unos, otros y sus diferencias. Pero he decidido no hacerlo. 

Simplemente creo que dar un descanso mental a eso del ‘liderazgo’, en esta semana, me proporcionará, también, algún punto de vista algo menos pasional. Así que, aunque algunos lo estuvieran esperando, hoy no toca.

Me he dado cuenta, en esta tarde poco concurrida de pensamientos del absurdo, que escribiendo me voy haciendo mayor pero también me voy haciendo como persona.

Cada día escribo peor, la razón no es otra que cada día acumulo más y más que escribir y menos y menos tiempo de hacerlo. Por eso voy olvidando las comas y los acentos, alguna que otra palabra o pensamiento, en frases que solo pueden ser leídas por mi para llenarse de sentido.



A veces no tiene importancia pero otras, cuando releo lo escrito, me asombro yo mismo de las estupideces o de la falta de sentido de lo escrito. Pero cada día es más y más, como si el tiempo no me permitiera dejar recogido todo lo que quisiera dejar.

El ansia por escribir me va unido al ansia por leer. Tanto es así que son varios los libros que me vienen acompañando en las últimas semanas, además de los que se amontonan en la sala de espera, yendo de uno a otro dependiendo del momento y cada vez con más necesidad de encontrar la piedra filosofal entre sus páginas. Por cierto, de todos ellos, les recomiendo  uno: 'Empiezo a creer que es mentira' de Carlos Mayoral. Inmenso.

¿Qué sería yo sin mis libros o cuadernos? Nada. ¿Qué sería sin esos montones, ya apilados en los suelos de mis rincones, como columnas al cielo? Eco.

A veces me pregunto para qué acumulo tanto libro, tanto papel impreso.

Otras veces, simplemente, me paseo, como en esta tarde, entre esos rincones,  dejándome impregnar de su olor. Me siento en el suelo. Me dejo enterrar por esas toneladas de papel.

Si algo le debo a mi padre, entre muchas más cosas, es la de haberme acostumbrado, desde muy pequeño, a visitar, esos puestos que todavía perduran, todos los domingos, hiciese calor o frío, de arriba abajo en la Cuesta de Moyano. No he encontrado un lugar más maravilloso.

Prácticamente no llegaba a aquellos tablones de madera repletos de libros viejos o nuevos. Cada domingo conseguía algo nuevo: primero unos cuentos, pero luego iban siendo libros. Siempre quería los más gruesos. Aquella costumbre dejó de serlo para convertirse en esencia de mi vivir. Comprar libros, acariciarlos, leerlos, es una parte intrínseca de mi.

Ahora, de vez en cuando, mientras voy hacia el tren, paseo por entre esos puestos, por los que quedan abiertos, rebuscando algún que otro tesoro.

Ahora busco y rebusco en las ferias del libro antiguo o me dejo llevar, en algún momento, casi a diario, como en una necesidad extrema, entre los pasillos abarrotados de libros de alguna de mis librerías favoritas: Troa de Serrano, Antonio Machado o La Central.

No me veo sin un libro en la mano. No me veo, sea dónde sea, sin los dedos tiznados de ese negro que a veces sueltan las páginas cuando las aprietas con cariño o de la tinta de mis plumas.

Qué maravilla sería, pensaba, poder morir envuelto en libros, en medio de un campo, mi campo, creando con la palabra un vergel poético a donde hacer peregrinar a todos esos jóvenes que deambulan por ahí atrapados en sus móviles o tablets sin remedio existencial.

Parece que leer, o escribir, es algo fuera de las modas actuales. Incluso eso de comprar el periódico, en papel, es de carcas. Los libros son ese lugar donde refugiarnos, ese lugar donde ir para entender el mundo que nos rodea y sentirnos seguros.

Comienzan a aparecer las luces de navidad y con ellas el consumo excesivo. Todo lo humanamente desagradable, más allá de esa felicidad ingenua que muestran los niños, aparece en estas fechas. Es esa época en la que sientes la nostalgia del que no está, época en la que parece nos falta tiempo para gastar y desperdiciar mucho de lo que gastamos, por no decir todo. Esa época en la que olvidamos, todavía más, a los de al lado porque parece que debemos envolvernos en una especie de burbuja de felicidad, la mayoría de las veces ficticia, y no recordar que ahí fuera hace frío para muchos.

Comienza a acercarse el invierno y es una época que invita, todavía más, a refugiarse en los libros. Yo este año no dejaré de hacerlo, como en todas las épocas, estaciones y días de mi vida. Y sí, aprovecharé, entre mis recomendaciones literarias habituales, para hacerlo con la de un libro personal: ‘Silenciando el Camino. Diaforismos 2013/2016’. Un libro poco habitual, pero perfecto para leer en estos días de invierno y no sentirse solo. Un libro distinto porque  obliga a la reflexión y, con ello, también al sueño.

Creo que, una de las mejores formas de encontrarse a uno mismo, además de meditando, es perdiéndose en el silencio con un libro y un cuaderno donde ir anotando todo aquello que se nos ocurre.

Este tema, que estoy escuchando en este preciso momento, además, os puede llenar de energía para terminar este día... entre libros.


Hasta para andar se necesita dar un primer paso y tratar de no parar hasta llegar a la meta.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Digamos que el mejor verso todavía no está escrito, porque es el verso que nunca escribiremos ‬mientras caminamos poetizando nuestros días.

jueves, 16 de noviembre de 2017

No sabemos nunca que ocupa los pensamientos de los otros, pero sí somos dueños de los nuestros. ‬Ignoremos los unos pero controlemos los que son propios.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

15.11.2017... Sumando en Getafe!

El trayecto de Talavera de la Reina a Getafe, en tren, aunque la distancia no es muy larga, en tiempo sí lo es: casi dos horas. Mi cariño por los viajes en tren nace de ese rítmico movimiento, acompañado del paisaje que te ofrecen las ventanas en las que, de vez en cuando, por esos poéticos juegos de luz, te ves reflejado.
Ayer, en ese tiempo acompasado, me venían a la mente pensamientos y reflexiones que, envueltos en recuerdos, hoy he querido recoger por aquí.

Porque sí, creo que es el momento de dar una opinión que, más allá de serlo, es también una reflexión personal sobre política interna. Escribir y opinar sobre lo que conozco, sobre lo que siento, a veces no es fácil; será criticado, sin duda, pero estoy seguro que, en algún caso, tal vez también comprendido. Me siento dueño de esa libertad, que siempre he defendido, para hacerlo.



Como sé que alguno pensará o dirá, criticará en su momento de plenitud mental o de bajeza moral, que lo que escribo es por sentimiento, antes lo dejo claro yo: José Luis Vicente Palencia no es mi amigo, es uno de los  mejores Amigos que tengo, y no son muchos. Ya lo digo yo, no tiene que decirlo nadie. Pero no estoy aquí, en este momento, ni para hablar de amigos ni de mi libro (jaja); tampoco escribo esto porque haya pasado a un estado vital algo más racional y pausado, que también, simplemente quiero dar una opinión, lo más objetiva, en un momento de rebelión personal, como he hecho siempre, ante el abuso del poder establecido. Sí, y antes que salten de un lado u otro las alimañas, me explicaré.

Siempre he sido, y soy, leal y respetuoso con el poder, con las estructuras; pero siempre denunciaré aquello que creo injusto o la utilización interesada del poder.
Todo progreso y evolución debería ser positivo, de lo contrario sería involucion o negativo.
Cada uno en su vida, entiendo, trata de evolucionar; debería hacerlo mucho más en su interior que en su exterior. Darse cuenta de que lo externo no vale para nada ya es una fase del progreso personal.

Creo que, como se ve (o se lee), poco hablo de política en los últimos años y mucho menos de política interna de partido: quiero decir del partido en el que he militado y milito desde que tuve edad para hacerlo: el Partido Popular.

He tenido mis más y mis menos con personas de la organización, son muchos años ya –exactamente 33- , pero también reconozco que otros han tenido sus más y menos conmigo. Sé que no soy fácil de aguantar. Lo importante, así lo he creído siempre, es sumar para la organización.

Y hoy pensaba que, en estos momentos, hablar sobre la organización, sobre el partido en mi pueblo, Getafe, es algo más que una obligación; en mi caso, aunque pueda no servir de nada, es un deber. 
Un deber porque he sido, para bien o para mal, su presidente local y  portavoz municipal, durante 12 años y, a más honor y orgullo, candidato a Alcalde, también para bien o mal, en tres comicios electorales. Creo que hasta la fecha, en toda la historia del Partido Popular de Getafe nadie puede decir lo mismo.

Esto, para algunos, puede representar, o es, una gilipollez; para otros muchos ni lo es ni lo ha sido nunca. Para otros muchos ha significado, trabajo, ilusión, sacrificio, penas, alegrías, tristezas, sonrisas y lágrimas. Ha sido su vida, en la mayoría de los casos voluntaria.

Los que me conocen saben de esa exigencia mía, o reconocimiento, a la culpa. Soy el primero en criticarme. Claro que cometí errores y equivocaciones, algunas con consecuencias electorales que pesarán en mi toda la vida. Por supuesto. Ninguna, por cierto, envuelta jamás en presunción de/o ilegalidad: lo firmo y aseguro. Pero sí tuve errores, llevado por el oportunismo político, que sé pagué en las urnas y pagaré siempre en lo personal: hablo de lo deportivo, y aunque sé que estaba en la razón sensata de defender, en mi responsabilidad, la diferencia que debe existir entre lo público y privado, tal vez no debí de dar nunca el paso.

Llegué a Getafe, al Partido Popular, impuesto a dedo (también lo reconozco yo, no hace falta lo recuerde nadie). No quiero valorar ahora, veintidos años después, las razones del momento, porque, sin duda, los de entonces tampoco lo entenderían cuando ni yo, sinceramente, a veces no comprendo.

Tuve una respuesta frontal en el municipio que solo los que vivieron aquello conocen. Tan brutal como excéntrica, de dentro y de fuera. Las perrerías eran tan continuas que solo un tipo con un carácter como el mío, acompañado por unos cuantos que creyeron en el proyecto, podía aguantar.

Pero no solo aguanté, sino que aposté porque creía. Cada perrería que sufría, de unos y otros, era un impulso hacia delante. No tardé ni dos años en cambiar mi residencia a Getafe.

Me hice tan de este pueblo que mi hijo nació aquí, sigo aquí y jamás me he sentido tan orgulloso de haber tomado aquella decisión. Soy de Getafe.

Creo hice lo que tenía que hacer si deseaba ser el representante de los vecinos de esta gran ciudad del sur de nuestra comunidad.

Pero llegó el momento de dar un paso a un lado, quitarme del medio, y lo hice cuando creí tenía que hacerlo. 

El partido en Getafe, en un momento complicadísimo a nivel nacional, con una oposición feroz en la calle, en unas situaciones de verdadero espanto, consiguió, paso a paso, gracias al trabajo de todos sus militantes y concejales, el mejor resultado de su historia. Del año 91 al año 2007 prácticamente dobló sus concejales. En los comicios siguientes (2011) se subió un concejal y en los últimos ya conocemos el resultado.

Me fui consciente y orgulloso de haber unido un partido descompuesto y dividido y haber conseguido, por primera vez, ilusionar realmente a una organización, en una población complicada para el centro-derecha, históricamente de izquierdas, con un alcalde emblemático y de influencia nacional, además de apoyado por unos y otros.

Y sí, pasé al gobierno de la Comunidad de Madrid a desempeñar otras funciones y, ahí están todos, los unos y los otros, nunca me olvidé de mi pueblo ni de mis vecinos.

Pero desde aquel momento, y ya hace algo más de 10 años, por lo que fuera o fuese, nadie jamás en mi partido a nivel local me llamó para nada; ni para preguntar, ni para decir, ni para ayudar, ni siquiera para hacer bulto. Nada. Tal vez eso, que yo nunca hice, me hizo reflexionar más en lo que terminaría por ocurrir más pronto que tarde.

Getafe me ha dado y me sigue dando mucho como persona. Me ha enseñado, entre otras cosas, que las batallas no se ganan con una sola espada, o que ser concejal es mucho más que venir, estar y marchar... es vivir y sentir.

Getafe es un pueblo vivo, que siente, que te atrapa y te provoca.

Vaya charla acabo de soltar, pero creo debía hacer antes de continuar…

José Luis Vicente es mi amigo, sí, para que se lo voy a negar a nadie si todo el mundo lo sabe y tampoco creo que algo tan importante como la amistad haya que esconder. Faltaría más.
Compartimos muchos momentos de este largo camino. En este caminar, desde que nos conocemos, hemos discutido innumerables veces porque pensamos diferente en muchos temas. José Luis Vicente Palencia es una persona que, más allá del amor y sentimiento que le une a su pueblo, Getafe, tiene una experiencia más que demostrada no solo en formación político municipal, sino en gestión en los máximos niveles del gobierno de España.

Cuando le conocí, hace ya más que años (uff), fue por su sentimiento y defensa de Getafe como pueblo, más allá de otros intereses. Era prácticamente un crío, por cierto entonces haciendo el servicio militar en la Base Aérea, estudiante de carrera e intrépido emprendedor. Pero siempre con el escudo de su Getafe en la solapa. Siempre.

Y así continua, y mira que a veces se lo he discutido por uno un otro motivo, siempre su Getafe por delante de todo, incluso de su comodidad vital.

José Luis Vicente Palencia, ahora, ha dado un paso importante para él, a nivel personal, pero también para el Partido Popular de Getafe y el pueblo de Getafe. Y lo digo porque ni el pueblo de Getafe ni mucho menos el Partido Popular de Getafe creo pueda permitirse perder a personas como José Luis.

A Ruben Maireles no le conozco. Sé, por foto, es un chaval joven, seguro un tío majo, pero no le conozco de nada y por ello tampoco voy a comentar nada, ni bueno ni malo. Por cierto que tampoco me conoce él a mi.

Sí sé, por cierto, que Rubén Maireles no iba a ser candidato a presidir el Partido Popular de Getafe; ni lo pensó, ni se lo formuló nunca. El candidato era Juan Soler, actual Presidente del partido, Senador, Diputado y concejal en el ayuntamiento, que sí presentó su candidatura y en menos de tres horas, todos sabemos el motivo, se vio obligado -por imposición- a retirarla. De los únicos concejales del Partido Popular de Getafe no imputados hasta el momento, quedaba Rubén que fue el elegido, deprisa y corriendo, a presentar una candidatura sin más ilusión que el de la orden: “tienes que ser tú”.

Como he dicho, no es momento ahora de hacer crítica ni del uno, ni del otro, ni de la otra.

Pero sí quiero resaltar la  gran diferencia existente entre los dos candidatos a presidir el Partido Popular de Getafe.

Jose Luis Vicente Palencia siempre ha sido y querido ser defensor de los intereses de Getafe, su pueblo; Ruben Maireles No.

Las personas que acompañan a cada uno, en sus candidaturas, me merecen todo el respeto del mundo. A la mayoría les conozco, algunos fueron concejales en mi etapa, y sí demuestran un compromiso firme de seguir estando, aunque los años pasen.

La candidatura que encabeza José Luis Vicente, sincera y objetivamente, es la más representativa de todos los sectores de Getafe. La que muestra más madurez y, sobre todo, más sensibilidad por el día a día de la ciudad de Getafe. Porque Getafe, como todos deben saber, no es sólo un municipio al sur de nuestra comunidad; Getafe es una ciudad de cerca de 200.000 habitantes que se erige como capital del Sur. Esto no es una comunidad de vecinos.

Sigo...

Yo sé que lo que más ‘mola’ es ser alcalde, pero para serlo hay que sentirlo y saber.

Primero hay que pasar la dura prueba de la oposición, y eso, a no todos gusta porque en la oposición se sufre desde fuera y desde dentro, porque poco o nada se valora, porque uno se hace a base de tortas, de heridas pero, sobre todo, del día a día cuerpo a cuerpo con el vecino, con la crítica y el cariño, con la vida que no es otra que la de ser concejal. Y eso, sinceramente, lo sabe muy bien Jose Luis porque sin serlo en la actualidad, no ha dejado de serlo.

Y yo, como vecino, quiero gente así, comprometida hasta la saciedad con el municipio; no quiero lagartijas ni camaleones, ni interesados en su promoción personal, ni tampoco quiero concejales de 8 a 15 h. que se den un paseo por la mañana y por la tarde se vayan a casa, algunos a los barrios nobles de Madrid.

José Luis Vicente Palencia ha conseguido que todos los presidentes locales que hemos pasado por el partido, exceptuando el último, avalemos su candidatura. Todos. Que prácticamente todos los presidentes de Nuevas Generaciones lo hagan. Y eso, desde mi punto de vista, es Sumar.

Ponerse en frente del poderoso, de aquel que ostenta el mando y la migaja no es fácil, sí lo es rendirle pleitesía, peloteo y darle la razón siempre, aunque no la lleve por miedo a perder la ganga.

Alguno tenemos experiencia de lo que supone decir No al que manda.

Las sectas en las organizaciones políticas son habituales, lo poco habitual es que surja alguien que simplemente no agache la cabeza a todo porque sí.

Siempre he sido conciliador y he trabajado por la unidad de mi partido, así lo seguiré haciendo.

Me resulta cuanto menos curioso que en el caso de Getafe, de las dos candidaturas sólo una de ellas trate de buscar la unión y la otra, representada por un joven a todas tele dirigido, niegue la suma y busque la resta.

Si el candidato Rubén gana, tengo claro que el partido habrá sufrido una gran fractura que no sé a quien beneficia, o sí. Si gana la opción de Vicente Palencia, ganará la unidad, la suma de todo el partido popular porque así lo ha hecho siempre, desde que le conozco.

A día de hoy solo uno de los candidatos me ha explicado su proyecto, del otro lo único que he leído es que no quiere en su proyecto a la mitad de los militantes. Me parece durísimo afirmar algo así.

-         Porque me he sentido abandonado por mi partido como afiliado en Getafe.
-         Porque no me siento representado por los actuales miembros del PP local.
-         Porque me he encontrado con las puertas de la sede cerradas.
-         Porque esta gran ciudad que es Getafe necesita un nuevo PP.
-         Porque quiero sentirme parte de un partido con vocación de gobierno.
-         Porque entiendo que el PP de Getafe debe ser un partido de Getafe y para Getafe.
-         Porque quiero que se cuente con todos, piensen lo que piensen, dentro de la organización.
-         Porque para recuperar el gobierno en Getafe primero hay que recuperar el PP de Getafe.
-         Porque hay que unir y nunca separar.

Por todo esto y más, voy a apoyar la candidatura que  encabeza José Luis Vicente Palencia a la presidencia del Partido Popular de Getafe.
 “Nuestra máxima prioridad es conseguir un Partido Popular de Getafe unido, fuerte, de todos sus afiliados y militantes. Un Partido que no olvide su historia y que sepa el futuro que quiere para su pueblo; un partido que sume, un partido en positivo” J.L. Vicente Palencia
Y lo escribo, y digo, desde la libertad. Podrá compartirse o no, desde el respeto, sumando, cada diferencia debe ser bien recibida.

Mi etapa en Getafe pasó, pero quiero sentirme orgulloso y bien representado como afiliado y como vecino.

Gracias.


Nunca sabremos si lo que hacemos está bien o mal hasta que no obtenemos el resultado. Por eso nunca hay que desear ‬demasiado, así sea lo que sea nos será bien recibido.

martes, 14 de noviembre de 2017

Dice Thich Nhat Hanh que...

"La gente sacrifica el presente por el futuro. Pero la vida solo está disponible en el presente. Es por ello que deberíamos andar de forma que cada paso nos lleve al aquí y ahora."

lunes, 13 de noviembre de 2017

13.11.2017... Los lunes!

Los lunes son días fantásticos y prometedores. En nuestro cuaderno de notas los propósitos de la semana, la fuerza renovada, la ilusión del ser y el estar.


Caminar. Caminar con la mirada encendida y sugiriendo los versos que van armando nuestro día de poesía.



Vamos cosiendo con ese hilo vital los días componiendo telas nuevas o remendando las viejas.

Me gustan los lunes. Ver las caras de esas gentes, algunos asombrados, otros medio dormidos. Ese despertar y esa luz que desde que pongo un pie en la calle me acompaña hasta llegar y sentar, junto a esa cristalera que permite seguir contemplando el movimiento, el ir y venir incesante que coge velocidad en el día.

Las caras revelan la vida interior de las personas.

Y termino contento, agradecido. 

El otoño/invierno nos enfría, nos baja el ánimo con lo que debemos ser nosotros los actores de cada día, sea lunes, viernes o domingo.

Los versos son una palabra que se siente componiendo y marcando un ritmo que nos habita.

Y sí, no sé si será mañana o será pasado, me estoy haciendo de rogar a mí mismo pero, contrario a mi regla, escribiré de política, escribiré sobre el Partido Popular de Getafe.

Música Running: Vetusta Morla - Deséame Suerte

Cuando uno cree en su proyecto, lo mejor es hacer oídos sordos a esos vampiros, chupasangre, que siempre revolotean buscando el desánimo‬ y abandono.