viernes, 15 de diciembre de 2017

Abstraerse del ruido exterior no es fácil aunque a veces, para continuar con tu camino, es lo mejor que puedes hacer.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Marwan - La Vida Cuesta...

Este vídeo, así como la canción, es impresionante... ¡Grande Marwan!

Dice Ben Zomá que...

"¿Quién es sabio? Aquel que aprende de toda persona, pues fue dicho: De todos los que me enseñaron obtuve sabiduría; pues Tus testimonios son mi conversación".

miércoles, 13 de diciembre de 2017

13.12.2017... Las Reglas de la Vida de Tolstói.

Hace frío y paso la semana como buscando el incipiente constipado que, valga la oportunidad, mientras repaso las notas de los cuadernos del pasado año, también ocupó unos días, por iguales fechas. 

Me encuentro con uno de esos personajes, de los grandes nombres de la historia de la literatura, magnánimo y genial, mientras busco apuntes para un artículo sobre liderazgo. Hablo, ni más ni menos, que de el conde León Tolstói

Pensador ruso, escritor universal, autor de dos de las novelas más conocidas en la historia de la literatura, Guerra y Paz y Ana Karénina, cúspide del realismo, que además aportó excelentes ideas a la política, a la religión y a la ecología (habiendo influido en Gandhi y en Luther King, entre otros).



Tolstói en general llevó una vida única, apasionante y siempre repleta de acontecimientos. A los 25 años, en 1853, Tolstói ya había escrito esto: 
"No he conocido a ningún hombre moralmente tan bueno como yo, o tan dispuesto a sacrificar todo por un ideal como yo". 
Sinceramente, que alguien escriba algo así sobre sí mismo, dice mucho de la personalidad de este autor. Es claro que, además de ser un escritor extraordinario, prolijo, diríamos que le faltaba algo de modestia.

Tolstói fu un hombre que se diseñó a sí mismo y, cuando tenía 18 años, redactó una serie de reglas que, según él, había de seguir para llegar a la cima de la existencia.

Las reglas eran:

  • Despertarse a las 5am.
  • Dormirse no más tarde de las 10pm.
  • 2 horas permisibles para dormir en el día.
  • Comer moderadamente.
  • Evitar alimentos dulces.
  • Caminar 1 hora diario.
  • Visitar un burdel sólo dos veces al mes.
  • Amar a quienes les puedo servir de algo.
  • No tomar en cuenta ninguna opinión pública no basada en la razón.
  • Sólo hacer una cosa a la vez.
  • No permitir vuelos de la imaginación, a menos de que sean necesarios.

No conforme, más tarde añadió a estas otras que iban acotando y definiendo todavía más su ideal vital.

Prácticamente todas estas reglas podrían ser usadas ahora mismo, como ideal personal de cualquiera de nosotros, exceptuando, lógicamente, su regla de limitar la ida a un burdel a sólo dos veces al mes que, hoy en día, nos podría parecer un verdadero escándalo, al menos no algo asociado a un hombre de bien, pero debemos tener en cuenta que los tiempos eran otros. 

Lo que sí me gusta, por otro lado, es  que Tolstói, ya de muy joven, había identificado el problema de la multitarea y la fragmentación de la atención

Tolstói añadió, más tarde, estos otros preceptos:

  • No mostrar emoción.
  • Dejar de darle importancia a la opinión que tienen los demás de mí.
  • Hacer cosas buenas inconspicuamente.
  • Alejarse de las mujeres.
  • Suprimir la lujuria trabajando duro.
  • Ayudar a aquellos menos afortunados.
Como ven, según pasaban los años, Tolstói cambió la idea de ir dos veces al mes al burdel, a alejarse de las mujeres (entendemos de las mujeres del burdel, ya que el conde se casó a los 34 años y tuvo 13 hijos, en lo que, según las anécdotas, fue un matrimonio con ciertas turbulencia pero mayormente feliz). 

Destaco la gran preocupación que tuvo el escritor por buscar hacer el bien y hacerlo sin perseguir la gratificación y la recompensa de los demás. 

Bueno, pues así termino, tras una jornada de frío; encontrarte con textos así te hace reflexionar sobre aquello que siempre recalco: los que nos dedicamos a escribir y estudiar sobre temas que tienen que ver con el liderazgo, el desarrollo de las personas y las emociones, no inventamos nada, casi todo está escrito de una u otra manera según la época.
La dispersión provoca siempre malos resultados en lo que hacemos. Si apuntas a dos dianas a la vez lo normal es que no aciertes en ninguna. Centremos el foco.

martes, 12 de diciembre de 2017

Dice Steven Covey que...

"La mayoría de la gente invierte demasiado tiempo en lo que es urgente y no lo suficiente en lo que es importante."

domingo, 10 de diciembre de 2017

10.12.2017... Ciclogénesis Mental!

Hoy no he hecho deporte. No salí a correr esta mañana y me siento algo enfadado conmigo mismo. Tenía entre cansancio físico y una especie de vaguería climática. Excusas: simplemente no me he obligado.

Entramos en ese periódo del año en el que parece todo se ensombrece, además del clima, y por ello, más que en ninguna otra época, nos medimos con nosotros mismos.

Parece que Ana, así han bautizado al temporal que llega a la Península Ibérica denominado ciclogénesis, no solo altera los procesos atmosféricos con una borrasca profunda, con fuertes vientos y lluvias que provocan situaciones extraordinarias, en las que confluyen todos los factores climáticos extremos, sino que es capaz de alterarnos también a nosotros mismos en nuestro orden natural.




Yo quería, más allá del cuidado que hay que tener estos días ante las condiciones climáticas, poner el punto en lo positivo: este temporal va a limpiar la atmósfera, el ambiente tan enrarecido, seco, que nos acompañaba en los últimos meses.

¿Y por qué no provocarnos ciclogénesis mentales positivas? 

Pasamos por períodos más o menos tranquilos para, en ciertas épocas, caer en picado hacia un abismo del que no sabemos muy bien como salir porque tampoco tenemos claro como haber entrado.

Hay quién me dice, de vez en cuando, que desde un estado de cierta comodidad, al menos aparente, es fácil aconsejar a alguien que no solo vive una situación circunstancial de adversidad atípica, sino que vive sumido en un estado de negatividad mental y emocional continuada. Y en parte es cierto, lleva razón. A veces incluso creo que puede llegar a ser perjudicial aconsejar porque, desde la parte negativa, se entiende como que no tiene importancia, para el que aconseja, lo que le ocurre al otro.

Cuando alguien se niega a salir de donde está, es complicado llevarle hacia la zona iluminada, aunque esté a un paso de ello.

Mi gran amigo Epicteto, uno de mis maestros estoicos, que fue un esclavo romano pero que llegó a ser un gran filósofo, decía que
“Los hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas.”
Cierto es que nadie tiene por qué seguir siendo amigo de Epicteto, y menos después de leer las cosas que decía; ni tampoco tiene por qué ser un ferviente seguidor de la filosofía estoica, como es mi caso (la psicología positiva moderna, el coaching, la inteligencia emocional, han aprendido mucho de los principios estoicos). Pero este gran hombre, guste más o menos,  seguía diciendo que
“Si alguien se siente desgraciado, que recuerde que se siente infeliz por él mismo.”
No estoy diciendo, ni mi amigo estoico, que nos debemos culpar a nosotros mismos de lo que nos pasa, sino que nos demos cuenta de que nos pase lo que nos pase no tiene por qué afectarnos. Si nos afecta es porque permitimos que nos afecte.

¿Es esto una ciclogénesis mental? No. La ciclogénesis mental sería una revolución personal que nos provoque cambiar de actitud frente a las cosas.

Nuestra mente puede ser el principal enemigo de nuestra felicidad.

Son nuestros juicios, no lo que ocurre a nuestro alrededor, en todo caso, lo que nos provoca negatividad, ansiedad o estrés mental. Si conseguimos asumir esta responsabilidad que tenemos sobre lo que pensamos o sentimos, conseguiremos también encontrar maneras de salir de ese estado.

Sé que es difícil sacar fuerzas cuando se está bloqueado, cuando se está inmerso en una situación de negatividad, depresión, profunda.

Sé también que es muy fácil aconsejar desde un estado mental equilibrado o una situación vital cómoda. No todos en este mundo viven una vida medianamente acomodada y, por supuesto, no todos los que no lo viven están en una continua infelicidad o negatividad mental. Hay quién con nada, o con menos, son las personas más felices del mundo. Y esos que teniéndolo todo viven en una continua amargura. También los hay que se levantan cada día pensando en lo que tiene que hacer para vivir un poco mejor al día siguiente.

Sólo una persona con un equilibrio mental básico, positivo, puede aconsejar a otro o escribir sobre ciertas situaciones y experiencias para tratar de pellizcar o hacer pensar a los demás. Revolverles.

¿Por qué no buscamos lo positivo en vez de quedarnos siempre en lo negativo de las cosas, en el margen de la vida?

¿Por qué no reinterpretamos los acontecimientos? Aprender a relacionarnos con nuestras emociones, con nuestro pensamientos, con nuestra mente.

Todos, cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos envueltos en problemas. Unos serán más importantes que otros. Los importantes para unos no lo serán para los otros, y viceversa. Es nuestra decisión el cómo nos enfrentamos o el cómo nos sentimos frente a ellos.

Viktor E. Frankl escribió unas memorias sobre los campos de concentración, ya que él estuvo en uno de ellos y sobrevivió, que recomiendo a todo el mundo que no las haya leído, pero sobre todo se las recomiendo a aquellos que ven de su vida un problema del que creen no hay una salida y están inmersos en una especie de fracaso vital, llevan por título ‘El hombre en busca de sentido’. Al hilo de lo que estoy comentando, escribe:
“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa, la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, la elección de su propio camino.”
Nuestras emociones surgen de lo que pensamos de las cosas, de los hechos. Son nuestras percepciones las que nos provocan un estado u otro. Por lo tanto, y dependiendo de cómo veamos un hecho, la manera en como nos enfrentamos a ello, en cómo lo enjuiciamos, podrá perturbarnos más o menos.

Lo que está mal está mal para todos, pero a cada uno le afecta de una manera porque cada uno controla en mayor o menor medida sus emociones o pensamientos. El cómo interpretamos los acontecimientos.

Los problemas no los crean los acontecimientos, sino cómo interpretamos nosotros dichos acontecimientos.


Una ciclogénesis es el desarrollo o la consolidación de la circulación ciclónica en la atmósfera (un sistema de baja presión). Se trata de un término paraguas para varios procesos diversos, todos los cuales dan lugar al desarrollo de una cierta clase de ciclón. Puede ocurrir en varias escalas, desde la microescala a la escala sinóptica. Los ciclones extratropicales forman ondas a lo largo de los frentes antes de ocluir más adelante en su ciclo vital como ciclones de núcleo frío. Los ciclones tropicales se forman debido al calor latente conducido por actividad de tormenta significativa y son de núcleo cálido. Los mesociclones se forman sobre tierra como ciclones de núcleo cálido y pueden conllevar a la formación de tornados. También formadas a partir de mesociclones son las trombas marinas, aunque a menudo se forman a partir de ambientes de fuerte inestabilidad y cizalladura vertical baja. 
Ciclogénesis es lo opuesto a ciclólisis —la disipación de un ciclón— y tiene un equivalente anticiclónico (sistema de alta presión) que se relaciona con la formación de áreas de alta presión: anticiclogénesis.  (Wikipedia) 

En resumen es el resultado de la convergencia de masas de aire frío con masas de aire cálido inestable. También conocidas como "bombas meteorológica" o "bombogénesis", consisten en la formación a gran velocidad de un nuevo ciclón, es decir, un sistema de baja presión. El fenómeno es extraordinariamente rápido, ya que la presión atmosférica baja en torno a 24 milibares en 24 horas o menos.
Como ya he dicho, un conjunto de factores atmosféricos que se unen, entre lluvia, viento, nieve que, más allá de la incomodidad y algún que otro destrozo que pueda provocar, limpian de repente el aire a lo mejor enrarecido por la estabilidad del tiempo.

Una ciclogénesis mental se la podemos producir nosotros mismos porque llegamos al límite de la explosión. Cuando somos conscientes, debemos cogernos la cabeza entre las dos manos, moverla de un lado a otro, respirar fuerte,  dejar entrar aire y humedad positiva, inspirar y expirar, vaciar nuestros pensamientos y limpiar de impurezas nuestra mente.

Buenas noches amigos aunque, antes... este tema para terminar el día...


Dice Jaime Gil de Biedma que...

“Ha pasado el tiempo/y la verdad desagradable asoma:/envejecer, morir;/ es el único argumento de la obra”

sábado, 9 de diciembre de 2017

09.12.2017... Fuego de diciembre!

Un hombre mayor, el tiempo en canas, se acerca a la barra del bar y, sin dedicar un saludo, como si lo hubiera hecho antes, se para a hacer comentarios sobre mi abuelo José María a mi padre.

Entonamos el café de medio día, tras la comida, y en una conversación que normalmente siempre es interrumpida, dejamos que el paisano se desahogue en recuerdos:

- Cómo albentaba tu padre, todavía me parece verlo.

Miro a mi padre y siento que los pensamientos se le marchan hacia atrás, buscando en el corazón el recuerdo de aquél hombre que fue el abuelo.

- Tú padre era fuerte como un roble, trabajador, bueno. Jamás una mala palabra a nadie. Trabajé con él, yo más joven, claro.

No sé por qué le vendría al hombre el recuerdo de mi abuelo. Habrá sido al cruzarse con mi padre, aunque físicamente no les encuentro mucho parecido. Pero los pueblos tienen estos momentos agradables, gratos. 

Es fantástico que la gente recuerde a los tuyos, y los recuerde bien, como verdaderamente fueron. Es cierto que las ciudades, deshumanizadas cada vez más, pierden estos momentos que solo en estos lugares, olvidados por muchos, engrandecidos por otros que sentimos que solo aquí eres capaz de encontrarte y recordarte.




Unos días en el pueblo. Pocos, demasiado poco tiempo.

Sensaciones, olores de campo, de tiempo. 

Comprobar cómo el sol tarda en asomar porque una inmensa niebla, a modo de burbuja, rodea todos los campos que bordean Minaya.

Es una época fría. No hemos superado los cero grados hasta que los rayos solares comenzaban a limpiar los hielos de los tejados. Pero es una época hermosa, cargada de esa belleza que simboliza, también, esos sobresaltos climáticos.

Son fechas de constipados y gripes. El cuerpo se ha habituado a las comodidades de la ciudad y olvida que el campo, en estos parajes en los que el viento agita el alma, busca los suspiros del día.

Justo frente a la ventana de mi escritorio, aquí en este rincón, todavía siendo cerca de las 10 h., se distingue una luna que queda elevada, como mirándome de reojo ya en su fase mínima, mientras vigila el sol que parece se retrasa y hoy se ha presentado con toda su gallardía.

Han sido días de frío, de nieblas, como ya he comentado, de fuego y de lumbre.

Me encanta el fuego; sus formas mientras va consumiendo las ramas, los troncos o esas cepas, hasta convertirse en la ceniza de lo que somos.

Ayer prendimos fuego a las ramas que mi padre había cortado del olivo, para darle fuerza y forma. Prendieron rápido y el olor, aceitoso, es inolvidable.

Luego, en ese ademán manchego, volvimos a la cocinilla de la casa, vino en copa, para terminar de quemar los troncos de leña dónde, en las ascuas, dejaríamos que la carne y unas patatas se hicieran.

Me paso el tiempo envuelto en mil pensamientos mientras contemplo el fuego. Cómo se exalta y emerge hacia el cielo para ir, poco a poco, apagándose... como la vida.

El fuego es uno de los Cuatro Elementos, junto con el Agua, el Aire y la Tierra. Elementos iniciáticos, por cierto.

El dominio del fuego es una capacidad que va unida en exclusividad al ser humano. De hecho determina el salto que nos diferenció del resto de los animales.

El fuego representa la sabiduría. El elemento fuego es uno de los regentes presentes en varias culturas. Se le señala el origen del mismo universo y de la humanidad. Presente siempre, también, en varias creencias ancestrales como el esoterismo y la masonería. 

El fuego es un elemento que ha concretado la superación del ser humano en diferentes niveles y ámbitos de su vida, desde el científico e industrial como el espiritual y religioso. 

Símbolo de carácter, vida, y deseo. El fuego permite ir más allá de las barreras. Símbolo del éxito y del liderazgo.

Para mi el fuego siempre ha tenido unos recuerdos que tienen que ver con mi infancia, en el pueblo. 

No recuerdo, de pequeño, ninguna casa sin una chimenea con fuego y luego con esas brasas, ascuas, que se utilizaban para meterlas en 'el fraile'.  





El Fraile, también llamado, en otros lugares, tumbilla, era una especie de cajón de madera, grande, abierto por los lados, en el que se introducía una lata llena de brasas. Se iba metiendo en las camas, completamente heladas, para irnos acostando según se calentaban las sábanas, humedecidas por el frío. 

Las habitaciones de las casas del pueblo, entonces, no tenían calefacción. El suelo, las paredes, todo estaba prácticamente a la temperatura exterior. Poco más. De la boca soltábamos vaho del frío que hacía pero… qué frío más añorado ahora, aun con tanta comodidad.

No recuerdo que me constipara más entonces que ahora lo hacen los críos o los mayores con muchas más comodidades.

Nos enfrentamos al diciembre pensando que termina el año, con más o menos destrozos mentales y más o menos objetivos cumplidos, con esas listas que en estas fechas comienzan a crecer con propósitos vitales que cumplir en los próximos.

Feliz noche...


Por qué será que hay veces que uno siente que necesita oxígeno para continuar buscando en mar de pirañas? Parar, respirar, sentir y seguir... es un consejo.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Dice Steven Spielberg que...

"Todos nosotros, todos los años, somos una persona diferente. No creo que seamos la misma persona toda la vida" 

jueves, 7 de diciembre de 2017

antes...

antes
en días que me viene
penumbra
absorto crepúsculo
prefería ni abrir
el cuaderno
y desplumar 
pensamientos.

ahora
¿qué mas dará?
lo abro y me siento
frente a él
remangado
introduzco dedos
en la garganta
vomitando disparates
mísero equipaje
sin miedo 
ajeno.
El día tiene las mismas horas para todos. Podemos vivir en la oscuridad de la noche o despertar a la luz y poetizar cada minuto del día. Es una elección que silencia nuestros pasos. ‬Poeticémonos cada día.