viernes, 31 de julio de 2015

31.07.2015... De lecturas veraniegas.

Finalizando el día y finalizando este largo, intenso, caluroso y cansino mes de julio, uno comienza a pensar más en las chancletas, la arena pegada al cuerpo y, sobre todo, en dedicar el máximo tiempo posible a la familia. 

Tiempo es lo que necesitamos, tiempo es lo que se nos va al desperdiciarlo y tiempo es el que con los años añoramos.



Los veranos comienzan siempre con esa incertidumbre de no saber qué pasará. El primer día de verano siempre es especial, llegas con esa alegría y ganas de todo, buscando la desconexión con lo habitual, hasta que te das cuenta que lo habitual también se echa de menos.

Pero lo cierto es que hoy comienza mi ritual veraniego. Hoy comenzamos esa escena que nos conmueve y nos lleva a los preparativos. Los míos son clásicos y el que más tiempo me lleva, siempre, es el de los libros; esas lecturas que porto en la mochila con el ánimo de devorar, y que del acierto depende, en gran medida, no sentirme huérfano de letras.

Tengo mi lista ya preparada, como cada año, de lo que llenará de sabiduría mi petate:




No sé en cuál de ellos me entretendré más,  si seré capaz de leerlos todos, o si volveré con ansia de otras lecturas diferentes. Lo que sí sé es que estos me acompañarán estos días.

Y así, seguimos caminando...

Dice Chesterton que...

"Frente a tantas simplificaciones, debo decir que esta vida tiene un sentido, y que ese sentido está más allá de esta vida."

miércoles, 29 de julio de 2015

29.07.2015 Ansiedades literarias!

Las cosas se escriben cuando se piensan. Lo pensado y no escrito se pierde. 

Parece que hay momentos en los que los temas comienzan a torcerse de tal manera que no sabemos hacia dónde van.

Es en ese instante en el que no somos capaces de visualizar el final del camino porque todo comienza a girar como una espiral sin fin.





En días de bajón cada uno tiene sus salidas o entradas, sus manías. Lo mío siempre ha estado muy claro: visitar una fantástica librería -siempre coincide la misma, Antonio Machado Círculo de Bellas Artes-, acariciar algún libro y adoptarlo furtivamente, un gin solitario en la Taberna el Rincón de Jose, unos kms running de castigo por el gin y acompañarme de mi casa que, a fin de cuentas, es mi muralla frente a lo externo.

Hoy, pre vacaciones de verano, pre mucho o pre poco, me he excedido en la adopción literaria. La verdad es que a veces, casi siempre, prefiero evitar búsquedas infructuosas y relajar en mi biblioteca el deseo. 

Me gustó mucho el artículo de Virginia Galvín, en su blog, donde describía las librerías como un templo sin confesionario. Lo comparto en parte. Una buena librería tiene su confesionario, claro que sí. Un confesionario literario en el que ese atento encargado, que te escucha y recomienda, en vez de penitenciarte con un padrenuestro  por esos pecados tuyos, te encomienda la placentera penitencia de las lecturas adecuadas. Y sales con tres libros más que no pensabas comprar. Eso me ha ocurrido hoy. 



La verdad es que ha sido de esos días en los que no he hecho más que pensar en qué hago politiqueando tanto tiempo, año tras año,  si de lo que realmente disfruto es del olor a tinta, de la escritura de la vida o la vida escrita, del respirar ese oxígeno que es la poesía y arte. Sólo puede tener un sentido: que lo que aprendo, conozco y sé por dentro, por esas entrañas,  algún día sea excusa de esa épica novela o libro en el que ponga en valor a los buenos, que son la mayoría, y aquellos que creyéndose buenos ahora, realmente se conozca y reconozca su maquiavélica maldad.

Qué hago siempre desgastando un tiempo novelesco en conseguir equilibrios políticos anónimos, acciones desconocidas y sin más valor que el propio, única y exclusivamente para que no le importe a nadie.

Uno vive más novelas de las que lee porque un día decidí que, la novela que leería tras Los Pilares de la Tierra, sería la mía. Desde entonces no termino ninguna.

Está claro que la ansiedad me ha acompañado todo el día. La ansiedad es ese estado que viene generado normalmente por un contratiempo y que te agarra el estómago hasta retorcértelo. 

Cuando tienes esta sensación, en mi caso, coach y especialista en Inteligencia y Liderazgo Emocional,  trato de buscar esos consejos que yo doy a las personas que atiendo. Me pongo en su lugar y busco el significado en situaciones así. 

Es muy difícil que, ante noticias negativas, no te remuevas. Trato siempre de dar esa imagen, buscar el extremo contrario, lo positivo, pero el interior no te lo permite. 

Es posible que si esas pocas personas, que se convierten en mis coachees  y asisten con paciencia a mis sesiones, sintiesen que soy un humano tan normal como ellos, que sufre cómo ellos y que de vez en cuando se bloquea cómo ellos, buscarían otro idealizado coach, con aire de dureza y resbalarle todo en la vida.

Pero como no es así, en mi caso, acabo de dejar mis miserias en los diez calurosos kilómetros que termino  por estas calles getafenses.

Ahora literatura y sueños algo más poéticos... Mañana será otro día.

'Enfermedades del liderazgo según el Papa Francisco' por Gary Hammel


Hace un año, justo antes de Navidad, el Papa se dirigió a la Curia Romana –los cardenales y demás oficiales que están a cargo del gobierno de la Iglesia Católica– para darles un mensaje fuerte sobre el liderazgo.

En su discurso, el sumo pontífice dijo que las personas en puestos de gran responsabilidad son responsables a “enfermedades” como la arrogancia, la miopía y la intolerancia, y que cuando estos padecimientos no se atienden, pueden debilitar a toda una organización.

Gary Hammel de Harvard Business Review hizo una traducción de este discurso del Papa a un lenguaje emprendedor para comprender las debilidades a las que se exponen los líderes modernos.



1. Creer que somos inmortales:
Muchos líderes modernos llegan a creer que son infalibles e indispensables por lo que dejan de hacerse los “chequeos” necesarios para saber cómo va su salud. Algunos líderes sucumben a la patología del narcisismo y al complejo de superioridad, lo que hace que se sientan con más derechos que el resto de las personas de su organización. El antídoto para esta plaga es la humildad, el liderazgo de servicio: saber decir “soy un servidor más, que solo cumple con su deber”.


2. Estar siempre ocupados:
Son los líderes curroadictos, que se sumergen en el trabajo y se olvidan de descansar, por lo que sufren de estrés. El tiempo de descanso no solo es imprescindible, es que debe ser tomado en serio.


3. La “petrificación emocional”:
Se encuentra en quienes tienen un “corazón de piedra” porque con el tiempo se han hundido en el papeleo. Son aquellos que pierden la sensibilidad humana al dedicarse solo a cumplir con metas difíciles. Es importante llorar con quienes lloran y reír con quienes ríen.


4. El exceso de planificación:
Aqueja a los líderes que creen que para que las cosas funcionen deben estar perfectamente planificadas. Según el Papa Francisco, las cosas deben planearse bien sin caer en el riesgo de perder la espontaneidad.


5. La coordinación pobre:
Se da cuando los miembros de una comunidad empiezan a creer que no necesitan de los demás. Cuando el pie dice al brazo: “Yo no te necesito ", o la mano dice a la cabeza: "Yo estoy a cargo”, se crean incomodidad y estrechez de miras.


6. El “Alzheimer” del liderazgo:
Consiste en olvidar a las personas que nos han ayudado, enseñado y aportado en nuestros propios caminos, al quedar atrapados en las obsesiones del presente.


7. La rivalidad y la vanagloria:
Se presenta cuando las apariencias, los títulos y los beneficios son el objetivo primordial de nuestro trabajo como dirigentes. Es “no hacer cosas desinteresadas” y dejar de pensar en el bienestar de los demás.


8. La “esquizofrenia emocional”:
Es la condición que aqueja a las personas que se encierran en los trámites burocráticos y pierden contacto con la realidad de las personas a las que está dirigiendo.


9. El chisme:
Este padecimiento surge primero con pequeños comentarios sobre un colega que después pueden degenerar en maledicencia. Es una enfermedad de las personas débiles que carecen de la valentía para hablar a la cara y prefieren hacerlo a las espaldas de las personas.


10. Idealizar a los superiores:
Es la enfermedad de quienes buscan agradar a sus jefes directos solo para ganar favores. Son las personas que honran al oportunismo en lugar de luchar por el bien de una organización. Solo piensan en lo que pueden obtener y no en lo que tienen que dar, pues son tóxicamente egoístas.


11. La indiferencia:
Se presenta cuando los jefes solo piensan en ellos mismos y pierden la sinceridad. Se da cuando las personas no ponen sus conocimientos al servicio de otros, cuando los celos y el egoísmo eliminan la posibilidad de ayudar a todos compañeros.


12. “La cara seria”:
Se trata del mal que aqueja a aquellos líderes que creen que siempre deben tener una cara severa para ser tomados en serio. El Papa Francisco indica que al contrario de lo que se pretende, mostrar un pesimismo estéril frecuentemente es una muestra de inseguridad. Un líder debe ser sereno, cortes, entusiasta y alegre para transmitir buena energía a los demás.


13. El acaparamiento:
Ocurre cuando el líder trata de llenar el vacío existencial con bienes materiales. Es un ejercicio inútil porque ningún objeto puede compensar lo que hace falta en el interior de la persona.


14. Los grupos de poder:
Se presenta cuando una organización tiene grupos dentro de sí misma que concentran el poder y no lo ponen al servicio de las personas. Suelen surgir como medios para dirigir una organización, pero terminan convirtiéndose en un cáncer que impide su crecimiento.


15. La extravagancia:
Por último, este mal surge cuando los dirigentes buscan acumular más y más poder y estar presentes en las conversaciones de todos – porque los hace sentir glamurosos e importantes - y están dispuestos a hacer lo que haga falta para obtenerlo.

Dice Primo Levi que...

“Los objetivos de la vida son la mejor defensa contra la muerte".

martes, 28 de julio de 2015

28.07.2015... De piscina y Pérez Reverte!

He entrado en casa hace un rato. Casi sin cerrar la puerta me he desprendido de la chaqueta, venía escuchando a Adele y su 'Rumour has it'  y, directo a la terraza, han ido despegándose del cuerpo el resto de ropa pensando, única y exclusivamente, en lanzarme a la piscina saltando por encima de la verja que nos separa de ella. Voltereta y media es lo que me separa. Cuerpo al viento, michelines y pelo en pecho en absoluta libertad. Pero no. Justo en la puerta de la terraza me he dado cuenta de algo evidente: ¿el bañador? He quedado cortado conmigo mismo, tímido yo, se ha roto la magia, la emoción del instante.




Este calor me está trastornando. Me he puesto el bañador, he salido a la parcela, a mi parte comunitaria y, educadamente, me he zambullido en ese metro cúbico que, gran privilegio, me pertenece.  He sentido cómo las ideas se iban colocando y reubicando en ese sector mental que huye de los calentamientos globales.

Y ahora aquí, fresco y seco, soy capaz de escribir algunas líneas sin dejarme llevar por el instinto y pronto que a veces me caracteriza. Quiero buscar momentos y circunstancias que me lleven a sentir que la semana ha comenzado así, porque tenía que ser así. Nunca pensé que esta temperatura conseguiría retarme. Lo está haciendo de tal forma que no encuentro versos que justifiquen el sudor de mis palabras (bien Moreno).

Podría desahogarme por aquí con el incidente que viví anoche al llegar del trabajo. Encontré mi coche, que dejo en el aparcamiento de la estación de RENFE, con los cristales destrozados. Era tarde. Me acosté tensionado y pensando en los motivos que pueden llevar a alguien a hacer algo así. ¿Un desahogo? ¿Una rabieta? ¿Un exceso de calentamiento global? Vaya usted a saber. El caso es que a lo largo del día de hoy, he querido pensar que fue una acumulación de temperatura en el vehículo que, como un globo, provocó un estallido cristalino. Vaya, una de esas teorías mías para justificar lo injustificable.

¿Por qué trato de pensar que más allá de la estupidez humana existen razones y razonamientos científicos o psicológicos que justifican determinados comportamientos o situaciones? El caso es que siempre apuesto por los versos, por la poesía, por esta hormiga que ahora mismo, sin saber cómo, recorre el teclado de mi portátil mientras escribo. Eso es poesía.

Y a poesía provoca siempre, si se quiere y siente, situaciones excepcionales y simpáticas. 



Quién le va a decir a uno que cuando entra en un parking de Madrid, para recoger el coche de un amigo, se va a encontrar a un espadachín, con capa y espada figurada, un tal Alatriste, discutiendo con la máquina de pago. 

Quién va a imaginar que, al fijarte en el personaje, das cuenta de que es el maestro Arturo Pérez Reverte que, como vil caballero que es, educado, trata de explicar, con una mirada circunspecta, a un pedazo de caja metálica color amarillo, su circunstancia.

Una situación simpática y casual que resolvió mi amigo JLS, como el sabe, y que educada y amablemente, agradeció el maestro. Simpatía y cercanía, normalidad literaria y amabilidad caballeresca de este monstruo de las letras que leo y admiro y, sobre todo, que ha conseguido girar en parte el inicio de esta peculiar semana.

No sé, Moreno, creo tengo necesidad de unos días de descanso urgentes...




'La taza vacía' un Cuento Zen.

De vez en cuando merece la pena despejar la mente y dejarnos llevar en la lectura de alguno de estos grandes cuentos cargados de sabiduría...



"Un famoso guerrero, va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.

Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.

Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.

Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.
El maestro le responde con tranquilidad -Exactamente señor, usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?

Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó:

“A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada”

-Con la mente llena de prejuicios no podrás escuchar la verdad que dicen los otros.

-La mayoría de las personas cuando conversan se apuran en dar su opinión y el resultado es que no escuchan más que el sonido de sus propias palabras"

A veces nos quejamos más los que menos derecho tenemos a hacerlo que los que más sufren.

domingo, 26 de julio de 2015

26.07.2015... Llegar del pueblo y Galvín-izado.

Uno llega del pueblo a Madrid y, al abrir la puerta del coche y bajar, escupe esa sensación de haber vuelto a la torturosa emoción de la prisa y el triturador de buenas sensaciones.

Es una percepción que se produce una y otra vez, cada vez que volvemos y sentimos esa nostalgia y entonces deseamos llegar a la cocina con los tomates del huerto, recién cogidos, que traen todavía, impregnado ese olor a tierra manchega.

Es realmente curioso, sensacional, cómo consigo recargarme en ese rincón de nada, que es el pueblo de Minaya, pero de mucho para aquellos que lo sentimos. 

El viernes escribía por aquí algunas reflexiones nocturnas, que derivan de estar en la simplicidad de perder la mirada en las estrellas. Simplemente eso. No sé, puede que sean los años, tal vez los cansancios o las propias miserias que acompañan las semanas, pero reconozco encontrar mi equilibrio en ese lugar, en mi pueblo.






Salir a correr por sus caminos, rebuscar los nuevos tomates en ese huerto, que más parece una selva de hortalizas poblada de lagartijas, que corretean en chancletas al verse sorprendidas por mis pisadas. El café dónde Alejo, rodeado de esos paisanos que miran al entrar pero será al salir cuando vuelvan a comentar si eres de tal o cual familia. Las calles que tantas veces has pisado y correteado desde pequeño, el olor a pan del horno; esos 'viejos' que van quedando y que todavía, incluso con estas temperaturas, salen apoyados en la garrota a las esquinas para entretener su vista con el pasar de unos y otros.

Los pueblos se han convertido en un lugar privilegiado, casi de culto. Los muchos que lo abandonaron ahora lo echan de menos, los que viven en él habitualmente no valoran en exceso lo que tienen, otros vuelven cada vez que pueden por esa necesidad que los años nos genera de encontrarnos con lo nuestro y los que no lo tienen desearían tener uno, su pueblo.

Es en el pueblo, sentado en el porche, entre un vino, el cielo y algunos libros, dónde me encuentro y soy capaz de tocar lo que verdaderamente importa. No hace falta tanto para saber lo que de verdad llena nuestras vidas. Tal vez, lo más difícil que me ocupa en estos momentos sea eso, aprender a librarme de tantas ataduras y vivir lo que quede con eso, con lo importante.

¿Por qué parece que al abrir esa puerta del coche, al llegar aquí, sentimos nostalgia de aquello que tampoco es tan difícil? Huimos de la reinvención, aunque sabemos que supondrá ese estado de éxito vital que no es más que hacer lo que verdaderamente deseamos y dejar de hacer lo que otros desean que hagamos.

Es lo que uno va sintiendo en estos calores que piden más descanso.

Y voy a terminar, por qué no escribirlo, con una recomendación literaria. En estos días me he escapado de otros libros y he leído el de Virginia Galvín de tirón. El otro día escribí algo por aquí, pero no tenía en mis manos el libro. 

Entre trenes a Barcelona, algún prosaico gintonic y mi pueblo, he degustado con sumo placer sus opiniones, reflexiones o filosofías, junto con historias varias y variadas, de su vida.

El libro 'La vida en cinco minutos' que edita con gusto Círculo de Tiza, no deja de ser un diario. Un diario en el que no aparecen momentos personales de la vida de la autora, pero sí pensamientos y situaciones, los que ella va dejando en su blog, que nos permiten conocer un poco más del día a día, de esta periodista de cierta elegancia femenina, que no feminista.
Sinceramente creo que Virginia Galvín es una escritora femenina y, sin duda, eso me gusta y de seguro gustará a cada lector que se encuentre con estas páginas. 

¿Difiere la escritura femenina de la masculina? Desde mi punto de vista sí. La elegancia y, si cabe, la ternura gramatical a la hora de contar los hechos, el humor y desenfado con el que se afrontan situaciones sin llegar a lo vulgar.

Me ha gustado mucho el libro y lo recomiendo.

El lector de diarios suele ser exigente. Quiere siempre saber más allá de lo que se escribe, quiere saber lo que se siente y piensa. Por eso los diarios aburridos son aquellos en los que sólo se escribe lo cotidiano, lo que se hace o deshace, lo que se ve. 
Prefiero esos diarios (soy lector de diarios)en los que se escribe eso que nadie ve: lo que se piensa, se siente. 

Virginia deja en esta primera parte de sus diarios , ahora publicados (sé y exijo más partes aunque yo ya, desde la semana pasada, soy asiduo a su blog), citas, pensamientos y reflexiones memorables. 

Por la temática de mi entrada de hoy, en este rincón mío, voy a dejar el siguiente:

"... confieso que añoro el pueblo que no tengo. Mi casita con un patio pequeño ensombrecido por un magnolio o un laurel. Una manguera para refrescar las horas de canícula. Un nido de gorriones entre las tejas vetustas y ennoblecidas de verdín; una mesita breve y un bancal de madera."

Pues sí, en estos momentos, en este calor diferente de Madrid, yo añoro ese pueblo del que he venido y que me guarda siempre. 

Feliz noche.

Si de pensar viviésemos, creo que alguno podríamos ganarnos la vida perfectamente. El problema es que últimamente tampoco se paga por pensar. Una pena.

sábado, 25 de julio de 2015

viernes, 24 de julio de 2015

24.07.2015... Nocturnos!

El silencio es lo que pesuntamente me acompaña a estas horas de la noche.

Presuntamente porque aquí,  en Minaya,  tienes que afinar el oído para escuchar más allá de los grillos que, a estas horas nocturnas, invaden orquestalmente los oídos.




Ha sido una semana de intensidad alta, con viaje a Barcelona y, tristemente, agitada por la pérdida de una persona conocida y querida en la familia.

El ansia de recoger este instante, por fin,  sacudiendo las páginas de un libro que bailan con la caricia del viento, no tiene precio.

Por eso a veces escribo,  por no callar. Escribir es hablar en silencio, dejar tus palabras reposadas al tiempo. Cómo me gustaría que algún día él, solo él, disfrutara leyendo aquí,  como yo me siento, estos momentos.

Mis momentos: Barcelona.


A veces nos es difícil ser como nosotros queremos ser. Tendemos a estar pendientes y comportarnos como los demás quieren o esperan de nosotros. Sé tu mismo.

miércoles, 22 de julio de 2015

martes, 21 de julio de 2015

Querido hijo...

No juzgues a nadie, no hables mal de nadie. Que de ti no salgan elogios para los demás. Recibirás lo mismo.

Dice Thích Nhat Hạnh que...

"Hay quienes están tan desesperados que ya no tienen valor para amar. Sufren mucho porque intentaron amar y fracasaron. Las heridas en su interior son tan profundas que les da miedo volver a intentarlo. Somos conscientes de la presencia de estas personas entre nosotros, a nuestro alrededor. Tenemos que llevarles el mensaje de que el amor es posible. Nuestro mundo necesita desesperadamente el amor".

lunes, 20 de julio de 2015

20.07.2015... De lunnis!

Si te levantas un lunes como hoy, con la esclava sensación que no se te va,  que todos quieren que seas como no eres, que quieren que te comportes como los que no son tú, mientras el traje se te ha pegado al cuerpo soportando los cerca de 30º C tempranos que se agolpan en un vagón de tren, en el que ya se respira el olor de la vida, entonces lo mejor es que intentes volverte a dormir o, simplemente,  al bajar en Atocha salir corriendo al Retiro y gritar lo más fuerte posible a ver si eres capaz de que alguien te escuche a ti.

Pero no. Es lunes. Comienza la semana y es preferible no pensar, dejar que todo vaya ocurriendo como si nada existiera, como si no supieses que nada puede ocurrir y que la vida es más fácil de lo que parece si no la pensamos.

Y es que tal vez lo que hagamos mal sea eso, pensar.

No sé si llevo cara de lunes o de lunnis.



. . .


La verdad es que todavía a uno le recorren ciertos hormigueos, cuando entra en lugares en los que ha pasado temporadas de su vida entre responsabilidades varias. Es algo así como cuando ves a ese amigo de la infancia o una antigua novia de las que te dejó.  Casi deseas que termine cuanto antes el saludo.

. . .

Mañana será otro día. Acabo de salir a correr por el parque, con una temperatura de 35º que no se va, a un ritmo que me indica que estoy en el peor momento físico.

Mañana será otro día. Parece que no es lunes.


Si no quieres una mala contestación, no hagas una pregunta estúpida.

domingo, 19 de julio de 2015

19.07.2015... De Proust a Galvin.

Es verdad que hay tardes en las que el calor consigue aplomarte de tal manera que si no te obligas a levantar del sillón, moverte, serías capaz de estar tirado hasta el final del día.

Son esas tardes plomizas, mentalmente absurdas, desganadas, que te vienen sin saber por qué para reafirmarte que en alguna ocasión es saludable perder el tiempo. Pero justo eso es lo que no me gusta: perder el tiempo.

El tiempo es algo que se acaba en cualquier momento, por sorpresa, sin avisar, no sabemos cuánto queda, cuánto tenemos. Aprovecharlo en lo que sea, siempre es un valor seguro.





Así me he obligado, placenteramente, en lecturas suaves y en repasar alguno de mis textos. He vuelto a perderme en las páginas de ese Proust, que voy leyendo de verano en verano, tal vez en días como este. Proust es un valor seguro en una tarde de alta temperatura, te recuerda que la vida, en su provecho, hay que llevarla con esa especie de tranquilidad que solemos olvidar al levantarnos y salir de casa. Proust consigue hacerte oler a campo, ese campo que este fin de semana no he visitado y que suele convertir los tiempos en poemas.

Se pregunta Proust, en su maravilloso 'En busca del tiempo perdido', que "¿Cuál puede ser ese desconocido estado que no trae consigo ninguna prueba lógica, sino la evidencia de su felicidad, y de su realidad junto a la que se desvanecen todas las restantes realidades?". 

Momentos como este.

Y merodeando, perdido, entre libros y blogs, de vez en cuando uno encuentra por ahí algún tesoro. Eso me ha ocurrido hoy con el blog de Virginia Galvin 'Agujeros Negros II (El Regreso)'

La verdad es que he llegado a él mientras leía la reseña de su libro 'La vida en cinco minutos', editado magníficamente en Círculo de Tiza y que parece es fruto de los post de su Blog anterior.



Virginia Galvin es periodista, subdirectora de Vanity Fair, comenzó a escribir su blog en el año 2009 y ahora, esas entradas, se han convertido en libro. Con cierta envidia he leído alguna reseña, que me obliga, practicamente,  a adquirir esta semana. 

Qué sueño siempre convertir en páginas de papel tus altaneras y vivas reflexiones, tus opiniones y emociones.

Desde aquél '¿Por qué no te lees?', parece que no he dedicado tiempo en volver a organizar mis textos, mis poemas, mis escritos que se van amontonando, que merecen mimo y correcciones y sentir esa posible publicación. 

Siempre el tiempo, siempre la vida. Siempre dejando a un lado lo que más nos gusta y motiva, mientras nos entregamos en todo eso absurdo que nos lleva a una velocidad casi siniestra.

La entrada de ayer en Agujeros Negros II, que Virginia Galvin titula 'El vino sabe a bruma', es una verdadera maravilla, un canto literario a esos templos que sólo huelen a tinta y papel, las librerías

Ha merecido la pena caer por aquí y, sinceramente, haber decidido no perder la tarde tirado en el molesto sudor del sillón.

Y así llegamos al fin de otra semana...

Dice Javier Marías que...

"El que triunfa se olvida pronto de las penurias pasadas antes de alcanzar el éxito, y tiende a creer que siempre fue un ídolo."

sábado, 18 de julio de 2015

18.07.2015 ...Cuestión de ilusión.

Ayer tarde estuve visitando el espacio empresarial, o centro de negocios, que en breve inaugurará un gran amigo. 

Lo vi hace meses, en su inicio, virgen y diáfano, antes de la adecuación,  y ahora lo he visto terminado. 

Desprende limpieza, calor, frescura, seriedad y modernidad. Pero sobre todo desprende ilusión porque,  al fin y al cabo, un espacio empresarial es un canto al emprendimiento,  a la ilusión por crear y generar vida, economía.



La ilusión es fundamental en la vida y, cómo no, lo es para cuando se emprende un proyecto, sea el que sea. Todo es cuestión de ilusión e ilusión es lo que no deja de desprender el alma máter, el creador de este espacio. 

He hablado innumerables veces por aquí de lo importante que es la ilusión y la aptitud positiva. No me canso de repetírselo a mis coachees ni me cansaré de escribirlo por aquí. Una vida plena es aquella que está acompañada de ilusión por algo, por lo que sea, y si le unimos  una aptitud positiva es invencible. Ilusión y aptitud, cualidades necesarias para enfrentarnos con garantías a cualquier reto que nos pongamos u obstáculo que nos aparezca.

Es cierto, hay personas que están totalmente inmunizadas a esos vampiros negativos que pululan por ahí, esos que revolotean desanimandos y amargados tratando de contagiar su aptitud negativa al resto.

Hay personas que simplemente ven la vida como una oportunidad, que tratan de vivir el momento y, simplemente transmiten sus emociones al resto. Estar cerca de personas así es un privilegio. Contagian esa energía.

Nada es fácil y todo, por mínimo que sea, requiere de esfuerzo y sacrificio. Pero todo es más fácil si la aptitud es positiva.

Si quieres conseguir algo te tienes que arriesgar, no hay otra forma de llegar. Saldrá bien o saldrá regular, pero si no saltas jamás sabrás cómo caerás. Y si caes mal, pues a levantarse otra vez.

Luego vendrán aquellos que si sale bien dirán o creerán que todo es suerte o un regalo, que no cuesta nada; o esos vampiros fumados que, si ha ido mal, escupirán sus famosas perlas: "ya te lo decía yo".

Pues yo no digo más que personas con mentes así, emprendedoras, ilusionadas, con una aptitud siempre positiva, dispuestas al riesgo, aportan valor en todo y a todo. Personas así son las que se necesitan y no tanto ñoño o quejica o vividor de la subvención y el cuento.  Quién no lo entienda, pues eso, que siga disfrazado de vampiro chupasangre.

Asistir a un proyecto que nace siempre es asistir a una nueva ilusión.

Y ya es un éxito.
La honradez es un valor personal porque más allá de cada uno, no es algo que aprecien los demás.

jueves, 16 de julio de 2015

Querido hijo...

Lo más importante de la vida es no darse por vencido nunca.

Motivación: La Fiesta Universal - La Casa Azul

Me apetece hoy dejar por aquí este vídeo junto a la letra de la canción 'La Fiesta Universal'. 
¿Por qué? Vaya usted a saber...


La Fiesta Universal (La Casa Azul)

Deja que se rían, déjales pavonear
El arroz se les pasó hace tanto tiempo, qué más da

Que te juzguen sin parar
Que critiquen como fieras
Déjales que se entretengan pues no tienen nada más
Ni te molestes en hacerles de rabiar

Ellos no podrán jamás
Probar la pócima esencial
Vivir la fiesta universal

Hoy no pasarán
Hoy no pienso claudicar
Me cansé de tanto imbécil

Y he pensado que mejor era
Empezar a respirar
Y volver a lo normal
Retornar a la belleza
De las cosas inconexas
Y al amor
Contundente irrefutable ganador

Deja que me crezca, me apasiona exagerar

Hoy preciso recrearme en mi pueril vulgaridad
Y desatar la ingenuidad
Redimir la complacencia
Sortear la decadencia
El despotismo intelectual
Y retornar a la anarquía popular

Que viva el arte menor
Y el vodebil profesional
Esta es la fiesta universal

Hoy no pasarán
Hoy no pienso claudicar
Me cansé de tanto imbécil
Y he pensado que mejor era
Empezar a respirar
Y volver a lo normal
Retornar a la belleza
De las cosas inconexas
Y al amor
Contundente irrefutable ganador


La emoción es un combustible. Si no se emociona, no se camina.

miércoles, 15 de julio de 2015

15.07.2015... Novelas y vida...

He salido a correr unos kms por Getafe. Sí, no he conseguido los 10 pero sí he logrado despejar la cabeza bajo una temperatura superior a los 35º C.  A las 21.30 h., ya anocheciendo, es una sensación que genera esfuerzo con tan solo caminar.

Creo, y reconozco, que todo aquel que corre bajo estas temperaturas no anda muy bien de la cabeza y, en mi caso, posiblemente debido a ese calentamiento mental, pienso las cosas que pienso. Por ejemplo: hay vidas que son como novelas y novelas que parecen vida.

Ayer estuve en Ciudad Real. Participé, en el marco del IPostgrado Iberoamericano en Gobiernos y Políticas Públicas Locales (GPPL), organizado por la UCLM, presentando el SEMINARIO: Servicios públicos de carácter social y educativo y utilización de las TICsen los Gobiernos locales. Día muy caluroso, también, no más que en Madrid, pero sí realmente interesante. 




Ciudad Real es una de esas ciudades que no había pisado. Cercana a Madrid, bien comunicada gracias al AVE, manchega, pero no ha llegado a llenarme. Es posible que las altas temperaturas me hayan afectado el gusto por lo urbano. 

Más allá de la actividad a la que he asistí, volví a comprobar que desde el PP ni sabemos, ni hemos sabido,  ni sabremos nunca utilizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance para llegar y pellizcar a la gente. Es realmente curioso, pero así es.

Lógicamente en el almuerzo, tras la actividad docente, el debate giró sobre los nuevos gobiernos municipales y la Conferencia Política celebrada por mi partido en el fin de semana. 

Mi opinión al respecto sigue siendo la misma, con conferencia política o sin ella: no son las corbatas y chaquetas por mangas de camisa o camisetas lo que hay que cambiar, tampoco los logos; es el mensaje. Cierto es que de este tema ando preparando un artículo, del que daré cuenta por aquí en cuanto tenga un borrador. Simplemente será la humilde opinión, algo experimentada, de un afiliado más de esos 800.000 que se habla.

Y hoy vuelta a la normalidad de oficina, continuando con los calores y viviendo y sintiendo de esas experiencias que a uno le hacen pensar cosas como las que pensaba mientras corría hace un rato: a veces parece que vivo varias novelas a la vez o son novelas las que me viven a mi.

De siempre he escrito relatos. Toda la vida. 

Recuerdo cuando era pequeño que escribía historias, cuentos, de miedo. Realmente no daban miedo, pero era una forma de esconder mis miedos infantiles. Luego, en la post adolescencia, en esos momentos de alteración hormonal, todo era como más erótico. Recuerdo que más tarde recopilé alguno de aquellos y quedé finalista en uno de esos concursos de relatos que hacían los centros culturales de barrio. Más tarde he seguido escribiendo más y más relatos sobre las experiencias de la vida.

Hoy pensaba que podría escribir una de esas novelas vivas, de no ficción. 

La vida, muchas veces, si nos detenemos a repasarla y pensarla, es como una de esas novelas que todavía están por escribir. 

Y eso pensaba hoy, mientras mis piernas trataban de moverse por el asfalto getafense.

Tendría tanto que escribir que me faltaría el tiempo. Pero, por otro lado, ¿para qué? Hay historias que no merece ni contarlas, que deberían quedar en el olvido o, simplemente, nadie las creería; por otro lado también pienso que de esas historias vividas siempre se aprende, que muchas de ellas servirían de ejemplo a unos y otros.

No sé, creo que vivo uno de esos momentos trascendentales. Este calentamiento cerebral comienza a ser peligroso. Creo debo meterme un rato en el congelador.

Feliz noche...